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Jueves 21 de Agosto del 2008 (02:31)
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Música para una Sonrisa


José Manuel González Arquero. Periodista

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No alcanza los seis meses y ya tiene a su alrededor un grupo de gente solidaria poniendo de su parte para que su «mal» tenga remedio y pueda llevar una vida normal. Basma ha sido operada de una enfermedad bucal llamada «labio leporino», es decir, que no puede casi ni si quiera echarse un biberón a la boca por su deformación de nacimiento (es un defecto congénito de las estructuras que forman la boca; una hendidura o separación en el labio y el paladar). El grupo de gente al que me refería, están constituidos bajo la ONG «El Norte Perdido», y como su propio nombre indica, están permanentemente al quite de cualquier proyecto humanitario que puedan acometer en el norte del vecino continente africano. Hace unos días, junto con la ONG, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte organizaba una cena benéfica –solidaria– para recaudar fondos y poder acometer, al menos, la primera de las dos operaciones que Basma ha de tener para su curación. Los miembros de la Cofradía lograron congregar a aproximadamente un centenar de personas en el conocido restaurante Katena, donde departieron una exquisita cena, y donde además, he aquí lo importante, la velada se abría con la proyección de un video donde los amigos/as de «El Norte Perdido» nos enseñaban, porque fue un video pedagógico e ilustrativo, parte de las carencias que padecen ciertos poblados en pleno desierto, y al tiempo, nos indicaban cómo habían logrado devolver la sonrisa a mucha gente (principalmente niños) con la obtención previa y la entrega posterior de productos de primera necesidad, básicamente material para el día a día: ropa, calzado, productos alimenticios no perecederos, material escolar o alguna medicina que les pueda aliviar parte de sus carencias más vitales; aunque estoy convencido que lo que más entregan cuando llegan a estos poblamos desfavorecidos son camiones enteros llenos de cariño, amor y comprensión.

Como les contaba, Basma ha tenido su primera operación el pasado día 26 de junio en un hospital de Rabat –cuando escribo el artículo no sé cómo habrá ido la operación, pero espero y deseo que muy bien–; parte del grupo de la ONG han partido para la zona para prestar su apoyo, donar su energía positiva y realizar, también, la entrega de la primera cantidad económica que posibilita la regeneración de la zona que Basma tiene afectada. Y como quiera que dentro de unos dos meses la pequeña tendrá que verse sometida a una segunda intervención quirúrgica, la tarea humanitaria debe continuar, y de igual forma, tienen que seguir avanzando las iniciativas solidarias para cubrir los gastos derivados de dicha operación. Pues dicho y hecho, siempre con la mediación de la propia ONG, se ha montado un evento especial para continuar recaudando el total económico necesario. Con el empuje de «El Norte Perdido» (Marisa, Ángeles, Amparo y el resto del grupo), la organización de la Cofradía de la Buena Muerte y Radio Motril – Cadena SER, la colaboración de Caja Granada (que cede su salón de la Obra Social) y gracias a la mediación de mi amigo Gerardo Martín Rodríguez (nieto de Diego el de la Mezquita), la motrileña Coral Armiz se ha prestado gentilmente a colaborar en un concierto que sirva para recaudar la parte económica que falta; un concierto abierto y solidario, el próximo día 12 de julio, sábado, a partir de las nueve de la noche en el salón de actos de Caja Granada (calle Felipe Soto nº 1).

Estoy convencido que viviremos una noche mágica y especial por dos motivos: el primero, sabiendo que estamos arrimando el hombro y echando nuestro granito de arena para una causa tan noble como la de Basma, y en segundo lugar, porque de todos es conocida la profesionalidad y el buen hacer a lo largo de los años de la Coral Armiz con su directora al frente, Chelo Martos (como muestra, recordarles el magnifico certamen de polifonía que desarrollan cada año en el Teatro Calderón).

Para la cita del día 12, si usted decide acudir, sepa que no se pondrá a la venta ningún tipo de entrada que marque previamente un importe económico a pagar, simplemente, a la salida del concierto se colocará una especie de hucha solidaria para que todos los que asistamos echemos nuestro donativo (que espero sea el suficiente), el que sea, el que nuestra conciencia entienda es el adecuado tras asistir, en una noche de sábado, a un concierto con un claro matiz solidario y humano.

El proyecto de Basma es uno de los muchos que han realizado, pero restan otros muchos que vendrán en un futuro, porque hay, con seguridad, mucho por hacer. Los miembros de la ONG, ciertamente, te contagian su ilusión, sus ganas de luchar por causas justas y nobles, su pasión por la ayuda a los demás, su capacidad vital para desvivirse en beneficio del prójimo y que éste pueda tener un poquito de lo mucho que nosotros poseemos en el mal llamado «primer mundo»; habremos avanzado mucho y dispondremos de grandes inventos y tecnologías pero se nos ha ido olvidando seguir desarrollando la parte más importante del proyecto de vivir en comunidad, compartiendo: la parte humana.

Ellos, «El Norte Perdido», están en definitiva repartiendo ilusión, colocando humanidad y un halo de esperanza en zonas muy deprimidas, para que algunas de las personas que ahora son ayudadas puedan forjarse su propio camino, su propio futuro.

Por cierto, en nuestro idioma el nombre de la pequeña Basma significa Sonrisa, así que el lema escogido para el concierto no podía ser más afortunado: Música para una Sonrisa.

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