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Jueves 21 de Agosto del 2008 (02:34)
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Por qué sustituir turismo por industria cementera en Carboneras


Antonio Baena Pérez, Ingeniero Industrial y Economista, Residente en Carboneras

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El anuncio de que el Gobierno va a ampliar el puerto de Carboneras ha despertado la lógica atención entre los que residimos en esta población, tanto lugareños como los que por apego a la tierra y afecto a su gente nos hemos afincado en ella. En tiempos de crisis toda iniciativa que promete fomentar la actividad económica y la creación de puestos de trabajo es motivo de satisfacción y merecedora de apoyo. Otra cosa es que sea una buena opción y más, que sea la mejor alternativa a la comprometida.
El titular de la noticia justifica una importante inversión para "liderar el movimiento de graneles sólidos". Tras este rimbombante y eufemístico título, tan de moda el género, se pretende construir un nuevo muelle de 200 m., dar más profundidad de calado al puerto (hasta 18 m.) y ampliar la superficie terrestre para apilar materiales tales como carbonato cálcico micronizado, bentonita, yeso, etc. en una zona inmediata al Parque Natural y a unos metros del casco urbano de Carboneras, siendo su finalidad atender las necesidades de la fábrica de cemento allí ubicada y una nueva de clinker que se intenta ubicar en sus inmediaciones.

Esta ampliación del puerto para la manipulación y transporte de productos de la industria cementera, actividad que provoca generalizado rechazo en todas las zonas, en especial en el litoral, por su limitada aportación de valor, enorme impacto medioambiental e incompatibilidad con todo tipo de actividad turística, puede suponer entre otros efectos negativos: avanzar en la transformación profunda de la zona marítima (arenosa en su origen), incrementar el efecto perturbador del tránsito de mercancías en una zona de limitadas infraestructuras viarias o intensificar el efecto de polución atmosférica que ya viene soportando Carboneras, con auténticas "tormentas de polvo", cuando los fuertes vientos tan frecuentes en estas tierras ponen a los apilados materiales en estado de suspensión en el aire haciéndolo irrespirable. Estamos seguros que pronto conoceremos el contenido del preceptivo estudio de impacto medioambiental y las medidas correctoras que disipen nuestros temores.

Desde el punto de vista económico, afirmar que este "ambicioso" proyecto "podría generar del orden de 400 puestos de trabajo" nos parece más un atractivo señuelo que una justificada previsión a partir del necesario estudio de viabilidad económica que estamos deseosos igualmente de conocer en detalle.

Por último, la identificación de este proyecto alternativo por parte de sus presentadores como integrante del "paquete de medidas económicas alternativas al proyecto turístico de El Algarrobico, paralizado por la polémica del hotel", nos siembra toda clase de dudas. Dudamos si esta potenciación de la industria cementera es más el origen que la alternativa al fracaso del proyecto turístico, habiéndose mantenido en los últimos tiempos la injustificada descalificación del mismo por razones medioambientales, a la par que se tramitaba "discretamente" la , si que ecológicamente cuestionable, industria cementera en los despachos institucionales. Pero sobre todo nos asisten justificadas dudas de que, como afirman, uno y otro proyecto sean económica y socialmente equiparables.

La paralización del hotel y el consecuente aborto provocado del Proyecto turístico de Carboneras, en línea con los objetivos enmarcados en el Plan de Desarrollo Sostenible de Cabo de Gata-Nijar (PDS) que aprobó en su día la Junta de Andalucía para el progreso y bienestar de la zona del levante almeriense a través del turismo, se efectuó sin haberse evaluado los bienes a expropiar, sin estudio alguno de viabilidad del pretendido derribo del edificio y posterior rehabilitación del terreno, pero sobre todo, sin prever las consecuencias económicas, sociales y medioambientales para la zona. Similar falta de estudio y previsión atisbamos en la alternativa industrial que se nos quiere "vender" con singular justificación.

A todos nos corresponde exigir lo comprometido al pueblo Carboneras para asegurarle desarrollo y progreso, para mantener impoluto de polvo el cartel publicitario que recibe a los visitantes: "Carboneras, la mar divina". Si la Administración ofrece alternativas, que se acrediten y justifiquen suficientemente, previniendo sus efectos económicos, sociales y medioambientales con el mismo rigor y solvencia que el malogrado PDS. El interés general de los ciudadanos, por encima de cualquier otro, así lo exige.

STAIG S.A. Promociones inmobiliarias, Almeria