 Juan José Luque muestra las zonas conflictivas
 Sectores del PGOU
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TELEPRENSA.- El delegado de Medio Ambiente, Juan José Luque ha hecho público el informe de impacto ambiental previo del PGOU de Almería. El resultado, a pesar de las matizaciones de Luque, no es demasiado positivo para el Ayuntamiento, ya que se consideran inviables grandes reservas de espacio que ha realizado de cara a un futuro. Sobre todo, afectan a los sectores urbanizables no sectorizados 1, 2 y 3, que son especialmente grandes y abarcan un basto territorio, que limitan con Níjar, Viator y tocan el territorio de Cuevas de los Úbeda; así como el 4, bajo el aeropuerto, y el 8, situado detrás de la Alcazaba. Esto supone un 60% del total de esas reservas.
El cuerpo general del PGOU municipal se considera viable, y hay otras zonas que son viables, pero condicionadas a cumplir una serie de requisitos. Estas últimas corresponden a los suelos urbanizables no sectorizados 7, correspondiente a la zona de la UAL, y 9, Castells del Rey; así como el urbanizable sectorizado de la Vega de Allá, o El Toyo. La zona de la Molineta, correspondiente a la Corona Oeste de Almería, tiene una parte inviable, la norte, en la que se pretende crear una zona de amortiguación de la contaminación acústica procedente de la autovía, así como la creación de zonas verdes “demandadas por los propios vecinos”.
Los motivos por los que las zonas no sectorizadas 1, 2, y 3 son inviables, son el “muy largo plazo de reserva”, hasta unos 20 años vista, en terrenos que tocan áreas agrícolas, forestales, de tratamiento de residuos, o que incluso bordean al parque natural. Por eso, le piden al Ayuntamiento que haga, si le interesa, propuestas de reserva en zonas más degradadas o antropoformizadas. El problema con la 4, viene de su cercanía con el aeropuerto, además de coincidir con una zona de servidumbre marítimo-terrestre, así como con una entrada del gasoducto. La que corresponde a la parte trasera de la Alcazaba, tiene otras consideraciones, aparte de la cuestión ambiental de la flora, como una orografía compleja, y la “preservación paisajística forestal”, que debe quedar definida en una zona de protección.
Los condicionantes a las demás zonas, se refieren sobre todo a reservas para espacios verdes, así como informes en detalle, que, en el caso de El Toyo ya se pedía en el informe de impacto ambiental de 1998. En las zonas costeras, otro condicionante es que no se cree una barrera que corte el mar, como ha pasado en ocasiones anteriores. Por lo demás, protección de fauna y flora donde corresponda, y garantía de servicios y respeto ambiental.
Ahora, el Consistorio, si quiere obtener una declaración de impacto ambiental definitiva positiva, “hay que recordar que es vinculante”, deberá llevar a cabo las correcciones pertinentes. Luque ya ha “contactado con el concejal de Urbanismo, y le he ofrecido mi equipo para que podamos trabajar de forma consensuada”. Una vez se haya hecho esto, deberá remitir el Plan, de nuevo, a la Consejería, que deberá pronunciarse en uno u otro sentido.
En el caso del suelo industrial previsto, en las zonas limítrofes con Viator, tal y como aparece en la ficha técnica, como suelo de reserva, la Consejería cree que la zona es “oportuna y adecuada”, pero, igualmente, se ha llamado al consenso, para determinar la ubicación más adecuada, así como los límites de la misma.
Medio Ambiente, además, da una serie de recomendaciones, para que “prime un desarrollo de calidad. Se garantiza el suelo al corto, medio y largo plazo”. Se trata del respeto medio ambiental, que en las zonas industriales existan puntos limpios, que se incorpore lo que dice el Decreto sobre Contaminación Acústica, igual que lo referido a contaminación lumínica de la nueva Ley Integral de Gestión Ambiental, que se tenga siempre la autorización de la Consejería cuando se actúe en terrenos forestales, que se contemplen en el PGOU los georrecursos y árboles singulares, un análisis integral del ciclo hidrológico, que en los núcleos urbanos del Parque Natural se respete la arquitectura tradicional, que se planifiquen las zonas verdes, sin especies exóticas invasoras, y con lucha integrada en la jardinería, que haya una restauración paisajística, y un programa de vigilancia ambiental en las nuevas obras, donde se ponga especial cuidado con el polvo en suspensión, y, finalmente, habilitar zonas para el desarrollo agrícola. |